Arte y Cultura España S. XIX

La vida cultural en Europa durante el siglo XIX tiene como característica principal su carácter  burgués y democrático. Fue resultado del progreso científico aplicado a la industria y la educación  de la clase media creciente a lo largo del siglo.

La ciencia en Europa
El siglo XIX ha sido llamado el Siglo de la Ciencia no sólo por los nuevos adelantos, sino porque su  aplicación cambió el carácter de la sociedad entera.

Pensamiento filosófico en Europa
Las nuevas corrientes filosóficas son numerosas e importantes, manteniendo su influencia en el  pensamiento europeo hasta en la actualidad. Los más importantes el idealismo alemán, el  empirismo, el positivismo, la fenomenología y el existencialismo.

Pensamiento religioso
Como consecuencia de las corrientes filosóficas racionalistas y cientifistas, en su oposición a la religión cristiana se da una reacción que condiciona un resurgir del pensamiento cristiano, tanto en Francia como en Inglaterra.

Doctrina católica
En este acondicionamiento a las nuevas corrientes, la Iglesia Católica formula de nuevo los principios fundamentales de la doctrina religiosa y social de la Iglesia. Los papas Pío IX y León XIII son los pontifices más importantes y el Concilio Vaticano la manifestación de mayor trascendencia.

La vida cultural en España durante el siglo XIX
La postura defensiva del pensamiento católico notada en Europa, es más pronunciada en España, como lo es también la corriente influida por la oposición a la religión cristiana que se identifica con el liberalismo político. Así se da en España una reacción con nombres de escritores y políticos de importancia. También se propagan en España las nuevas corrientes que están influidas, primeramente por el pensamiento francés y luego por el alemán.

El pensamiento liberal español: Krausismo
En la línea de pensamiento liberal español se asocia la ideología atribuida al filósofo alemán Krause. Aunque de menor importancia en Alemania fue capaz de atraer numerosos pensadores que vieron en su doctrina una alternativa a la doctrina cristiana. Más que su doctrina fue su dedicación a la educación y fundación de la Institución Libre de Enseñanza lo que dio mayor importancia al movimiento.

Las letras y las artes en Europa durante el siglo XIX
Las obras de arte, visual o literarias, manifiestan claramente la transformación que la sociedad europea fue sufriendo desde la Ilustración y la Revolución Francesa. El nuevo carácter del arte y de los artistas hace que sus obras manifiestan la sociedad urbana y sus ideologías con mayor vehemencia que antes. A su nuevo carácter contribuyó también la disminución en importancia de los mecenas, con el aumento de importancia de la clase media a la que los artistas se dirigen más claramente.

Los movimientos que más o menos simultanea o consecutivamente dominan el panorama europeo y español son unos herencia del siglo anterior, otros de reacción o consecuencia de la revolución francesa, mientras que otros son ya resultado de la evolución de la sociedad europea.

El neoclasicismo afrancesado, supervivencia del siglo anterior se mantiene asociado a los gustos de la monarquía, aumenta con su aceptación por Napoleón, y añade una corriente depurada de líneas ya imitación de las griegas y romanas.

Como reacción a la excesiva importancia dada a los temas universales y de razón, se percibe ya desde principios de siglo una revaluación de la sensibilidad y del individualismo como persona y como miembro de la sociedad. Los valoración de la imaginación y de las pasiones humanas predominan sobre la utilidad y racionalidad. El individualismo lleva al liberalismo, y defensa de libertades individuales, y al nacionalismo político, al historicismo nacional, y en arte a la originalidad. Como evasión de la razón se busca la fantasía, la imganiación, y, frente a la serenidad, atribuida a lo razonable, los extremos, lo desconocido, lo misterioso. Este movimiento recibe el nombre de romanticismo.

El llamado realismo es la consecuencia a la supervaloración de mundo interior romántico. Contra éste se da la supervaloración de lo positivo, de lo real, del objeto percibido por los sentidos. Es consecuencia natural por una parte de las corrientes filosóficas positivistas y por otra de la importancia que se da a la ciencia aplicada a los resultados reales y concretos. En su aplicación a la sociedad el analisis de ésta y del hombre lleva al interés por las reacciones humanas y las costumbres de la sociedad.

Como consecuencia del realismo y a la vez del desarrollo industrial se llega al naturalismo, que se entiende como la consideración del hombre en el entorno, dependiendo de la doctrinas de un materialismo determinista se llega al énfasis en la visión pesimista del hombre en la sociedad moderna. Este movimiento fue popular entre los artistas en simpatía con los movimientos revolucionarios a favor del proletario.

La literatura en España durante el siglo XIX
Las corrientes literarias predominantes en España a lo largo del siglo, siguen las mismas pautas que las europeas, aunque acomodados a la espiritualidad española y a las condiciones sociales. En general estos movimientos resultan más inclinación de estilo que resultado de la ideología de sus autores.

El neoclasicismo, nunca demasiado declarado en España, aunque se mantiene, sufre de las consecuencias de la Guerra de la Independencia, que sirve para exacerbar los sentimientos nacionales y ofrece como resultado unos estilos que reflejan sentimientos ya asociados con el romanticismo. En el romanticismo se ve una línea, que se ha llamado asociada con la oposición a la política absolutista prevalente en el reinado de Fernando VII, muchos de ellos emigrados en Francia o admiradores de las doctrinas políticas francesas. Otra corriente, es más conservadora, nacionalista y católica, en los que el romanticismo es ya más estilo que ideología.

Como en el resto de Europa, también en España es la corriente realista la que tiene mayor duración y ofrece resultados cuya validez y mérito se ha reconocido hasta el presente. Toma varias direcciones de las cuales la costumbrista, o novela de costumbres, es la más importante, aunque tambiín es de notar la novela de tesis. De gran importancia en la direcci&ioacute;n realista es Galdós.

Como continuación de la novela realista se da en España la corriente naturalista. De ésta se puede decir que es simplemente más estilo y moda que producto de ideología. A pesar de ello ofrece novelistas de importancia, como Pardo Bazán.

El arte en España durante el siglo XIX
Coincidiendo aproximadamente con los movimientos literarios se dan los de las artes plásticas. La arquitectura por ejemplo, mantiene las formas del siglo anterior, aunque depura también su línea neoclásica, aplicada sobre todo a edificios oficiales. El romanticismo se despierta con una predilección historicista que lleva a reproducir, aunque de manera ecléctica con frecuencia, estilos históricos desde el mudéjar hasta el siglo XVII.

La escultura sigue las mismas modas, más neoclásicas, afrancesadas o depuradas en monumentos oficiales. Aunque también en la escultura se percibe, como en la literatura, la predilección por temas históricos nacionales y patrióticos, que aunque de técnica neoclásicas expresan sentimientos románticos. La escultura romántica se mantiene historicista buscando el apoyo de estilos pasados.

La pintura neoclásica en técnica y temas en un principio, sufre la transición a un historicismo romántico, con una importante escuela de pintura de historia. Y a mediados de siglo ofrece ya los rasgos, técnica y temas de la vida realista. Aunque los temas realistas de clase baja y oficios de poco prestigio no encuentran mucho favor en España. Más lo tienen los de género, pero son de tema más bien burgués. Hay que advertir que en numerosos pintores se ve una derivación en su estilo que los deja clasificar solo con dificultad en un estilo u otro.

Arte del siglo XIX

España sufrió durante el reinado de Fernando VII una represión social y política que repercutió en la cultura de manera importante. La feroz salvaguarda de los principios morales tradicionales y el escaso interés por el arte y la innovación produjeron un agujero en la producción cultural española durante los periodos absolutistas. No fue hasta la vuelta de los exiliados en 1832 cuando se comenzaron a cultivar en España las nuevas corrientes europeas.

Pintura: Goya

Francisco de Goya y Lucientes es, junto con Velázquez y Picasso, uno de los tres pilares del arte pictórico español de todos los tiempos.

A Goya (1746,1828) le toca vivir un momento de continua crisis en el arte, producida a consecuencia de las revueltas políticas de estos siglos, lo que sería providencial para el desarrollo de su genio. Otra característica a tener en cuenta es el largo proceso evolutivo que recorre hasta alcanzar su estilo característico, que no se distingue del todo hasta 1780. A pesar de desarrollar gran parte de su obra durante el siglo XVIII, puede considerarse un pintor contemporáneo, ya que su influencia se hizo notar en el movimiento romántico, y algunas de sus últimas obras (como La lechera de Burdeos, ciudad en la que murió) anuncian la proximidad del impresionismo.

Su primera época la dedicó a su oficio como pintor de cámara de los Borbones. En sus retratos (tanto aristocráticos como cuadros de costumbres) se aprecia una mirada crítica capaz de plasmar en los lienzos la psicología de sus retratados. En su evolución se aleja de los cánones neoclásicos y rococós, y en la serie de grabados Los Caprichos ya se aprecia su característico estilo personal.

La Guerra de la Independencia lo afecta profundamente, y lo inspira para su otra gran colección: Los desastres de la guerra, que está considerada como un antecedente del moderno reportaje de guerra. El cuadro El 3 de Mayo en Madrid es otro ejemplo de este periodo. En su vejez destacan las llamadas pinturas negras, murales y cuadros oscuros que anuncian el romanticismo.

Los últimos años de su vida los pasa en Francia, exiliado voluntariamente por sus malas relaciones con Fernando VII. Allí compone su última obra, La lechera de Burdeos, que en nada se parece a las anteriores pinturas negras.

Música: Albéniz

Isaac Albéniz (1860,1909) es junto a Granados el compositor español más importante del siglo XIX. Las características de su música, sobre todo para piano, son su inspiración nacionalista (propia del romanticismo) y su lenguaje musical moderno.

Nacido en Gerona, sus cualidades de niño prodigio le valieron el ingreso en el Conservatorio de Madrid a los 8 años, 4 después de su primer concierto público. Al año siguiente huyó de su casa rumbo a Puerto Rico, y tras varios años de singladura por América regresó a España en 1873. Hasta 1890 se dedicó a dar conciertos por Europa, y durante ese tiempo conoció a compositores como Franz Liszt, Felipe Pedrell (que le instruyó en la composición con raíces nacionalistas) o Vicent d’Indy.

A partir de esa fecha deja los conciertos para dedicarse a la creación. Entra en contacto con un grupo de compositores de vanguardia como Claude Debussy y Gabriel Fauré, de quienes aprendió su moderna forma de componer. Hasta 1902 visitó diversas regiones españolas para inspirarse en obras como Suite española, La vega, o la ópera El Ópalo Mágico, todas ellas con esencia nacionalista.

Tras la muerte se su madre reside en diversas ciudades francesas hasta su muerte en 1909. Durante esta etapa compone su obra maestra Iberia, que lo es tanto por la originalidad compositiva como por la dificultad técnica en la interpretación. Se trata de una suite para piano compuesta por doce piezas repartidas en cuatro cuadernos.

En 2000 se estrenó la ópera Merlin, la primera y única parte completa de una trilogía artúrica que le había sido encargada a Albéniz por un mecenas británico.

Literatura

El Romanticismo es la corriente literaria que predominó en Europa durante la primera mitad del siglo XIX. Su desarrollo en España está condicionado por la situación política marcada por el absolutismo de Fernando VII, lo que explica que el movimiento romántico llegase con retraso (1834) y que no fuese particularmente prolífico (La conjuración de Venecia, Macías). Espronceda y Larra son los principales autores de esta corriente, que se da por finalizada en 1844 con Don Juan Tenorio de Zorrilla; aunque en décadas posteriores se den grandes poetas llamados posrománticos como son Bécquer y Rosalía de Castro.

José de Espronceda (1808,1842) sintetiza en su persona el ideal romántico, tanto por su obra como en su vida real. Hijo de un militar badajocense que luchó en la Guerra de la Independencia, a los quince años vivió la ejecución del general Riego y fundó una sociedad secreta liberal. En esta época temprana se aprecia en sus poemas una influencia neoclásica. Sus actividades le valieron una temporada de reclusión en un convento, hasta que cumplió los dieciocho años y se exiló a Lisboa. Allí conoció a su amada Teresa Mancha, que le inspiraría uno de sus más hermosos poemas: Canto a Teresa y que posteriormente se casaría con otro. En Londres entró en contacto con Lord Byron y su entorno. Participó en las revueltas de París de 1830, y penetró en España con una expedición de revolucionarios, que fue derrotada, y de nuevo se halló en el exilio. De esta época es su soneto a Torrijos, mártir del liberalismo, y la tragedia Blanca de Borbón. Raptó a Teresa y vivió la triple pasión romántica del amor, la libertad y la patria. No volvió a España hasta 1833, a la muerte del tirano, y tras tomar parte en varias revoluciones y pronunciamientos fue elegido diputado por el partido progresista. En su madurez también ejercería de diplomático. Destaca su poesía por encima del resto de su producción. Fue publicando sus poemas en revistas, y en 1840, los reunió bajo el título de Poesías. Sus dos mejores poemas largos son El estudiante de Salamanca (de ambiente misterioso y sobrenatural) y el Diablo Mundo (obra inconclusa y de espíritu filosófico). En toda su obra están presentes el tema del amor y un instinto de reivindicación de los marginados y delincuentes, como en su famoso poema El Pirata.

El Realismo reacciona contra el lirismo y la idealización romántica. A diferencia del Romanticismo, este movimiento literario sí tuvo en España expansión en el tiempo y la sociedad. Los autores se comprometen con los problemas sociales (sobre todo con la clase media), pero seleccionando los hechos, no con ideas estéticas ni éticas preconcebidas, sino observando la realidad objetivamente. Por eso cultivan la novela y el artículo periodístico, utilizando extensas descripciones. Algunos escritores importantes de esta época son Galdós, Emilia Pardo Bazán y Clarín.

Clarín es el seudónimo de Leopoldo Alas Ureña (1852,1901) famoso por ser el autor de La Regenta, considerada la mejor novela española del siglo XIX. Escribe de forma analista y perfeccionista (como es propio de su corriente) y le da a sus obras un gran contenido ético.

Nació en Zamora y estudió en Oviedo el bachillerato. Hijo de un gobernador civil itinerante, vivió en León y Guadalajara antes de ir a estudiar Derecho a Madrid, Donde entró en contacto con el mundo literario. Tras sacar el doctorado obtuvo la cátedra de Derecho Canónigo en Oviedo, donde pasó el resto de su vida hasta su muerte a los 49 años de edad.

La Regenta es la obra cumbre de Clarín y la mejor del Realismo español. Trata del adulterio de una forma original en España (aunque ese tema ya hubiese sido tratado por Liev Tolstói en Ana Karenina), centrado en la protagonista doña Ana Ozores. Ana es una joven bella e inexperta mujer provinciana que se casa con el viejo regente de la audiencia de Vetusta (seudónimo de la ciudad de Oviedo) hombre honrado pero mucho más viejo que ella y con quien no tiene relaciones. Ana se convierte en una presa fácil para el donjuán de la ciudad don Álvaro, que representa el caciquismo provinciano, y don Fermín de Pas, el confesor de Ana que compite con don Álvaro por la conquista de la joven.

La ciudad de Vetusta contempla la pugna entre los dos hombres como la lucha entre las dos clases sociales dominantes en la ciudad dentro del marco de la Restauración: la Iglesia retrógrada e hipócrita y la burguesía supuestamente liberal e igualmente ambiciosa.

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