Obras

Daniel Sabater fue un gran autodidacta que forjó su personalidad ante cualquier tipo de adversidad. Después de una profunda crisis en su juventud, renovó su temática y su técnica, del mismo modo que su energía.

Voy a intentar distinguir la particular calidad filosófica de Sabater, en la que se observa una concepción crítica del mundo y de la vida. A través de sus obras se pueden destacar tres aspectos:

El romántico, en sus cuadros se presentan figuras icónicas con una serie de connotaciones irreales, y algunos de sus personajes, -con el peyorativo nombre de brujas– no son los auténticos autores del tema, sino simples espectadores de sus auténticos protagonistas que son: el dolor, la insensatez y la maldad humana, aliada de toda lacra. Ese sentimiento de decadencia que en Europa, fue especialmente percibido en un momento en que las naciones del continente habían alcanzado la cumbre de su poder, y que  motivó a más de uno a encerrarse en sí mismo.

Su aspecto filosófico, Sabater es capaz de impulsar su energía mental hacia el saber, en la medida en que va en busca de la verdad, y en la que ésta es objeto de hallazgos. Es por lo que se va adentrando en su misma filosofía. Con su cultivada hipersensibilidad Sabater sabía que se estaban revaluando las antiguas ideas y categorías, por una parte gracias al trabajo teórico y científico en el transcurso de los dos siglos pasados, y por otra mediante los nuevos descubrimientos y las transformaciones económicas y sociales de su época. Ahora lo importante era liberarse de lo obsoleto para dejar sitio a lo nuevo. Ahí veía Daniel Sabater su tarea.

Y la faceta del artista, que habiendo estructurado en su mente la calidad del ser humano y el ámbito social que le rodea en el mundo en el que está inmerso, puso su arte al servicio de la realidad. Su opinión sobre ella ha sido expresada por medio de imágenes icónicas, provocando en el espectador una serie de connotaciones reflexivas. Para que el observador pueda sumergirse en sus más profundas meditaciones, o que le sugieran los temas más palpitantes de su temperamentalmente modo de ser.

Para reforzar o cerrar el mensaje de sus obras, Sabater se vale de la imagen verbal con títulos muy significativos, que no son ataduras sino referencias que no quedan subordinadas a la obra.

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