4- S. XX La II Guerra Mundial

La agresiva política expansionista de la Alemania nazi, dirigida a la revisión radical de la situación creada tras la Conferencia de París de 1919, contó con el apoyo de potencias totalitarias y expansionistas como Japón e Italia. La rápida derrota francesa dejó al Reino Unido sólo ante Hitler durante un corto período de tiempo. La entrada de la URSS y de los EE.UU. junto a los Aliados en 1941 desequilibró de forma definitiva la guerra a su favor. Una alianza “contra natura” de las grandes potencias democráticas y capitalistas y de la dictadura soviética puso fin a los afanes imperialistas de los sistemas fascistas y totalitarios.

  • La guerra europea 1939-1941

La conquista de Polonia

El ataque alemán a Polonia el 1 de septiembre de 1939 precipitó la entrada en guerra de Gran Bretaña y Francia el 3 de septiembre. En cumplimiento de lo acordado en el protocolo secreto del Pacto de no agresión germano-soviético, el Ejército Rojo entró en la zona oriental de Polonia. El día 28 un nuevo pacto germano-soviético reconoció la anexión de Lituania, Letonia y Estonia a la zona de influencia soviética. Las tropas rusas ocuparon esos territorios en las semanas siguientes.

Tras una rápida y brutal conquista, los ocupantes nazis establecieron un “Gobierno General de Polonia” que inició una dura política represiva contra la población polaca y, especialmente, contra la amplia población judía.

La guerra fino-soviética

Ante la negativa del gobierno de Helsinki a ceder al gobierno soviético diversas bases, el Ejército Rojo atacó el 30 de noviembre. Esta agresión supuso la expulsión de la Sociedad de Naciones de la Unión Soviética. Pese a la encarnizada resistencia finlandesa, la guerra concluyó con la Paz de Moscú firmada el 12 de marzo de 1940. Finlandia cedió diversos territorios a la URSS.

La anexión de Dinamarca y Noruega

Con la doble finalidad de asegurarse el abastecimiento de hierro sueco y controlar la fachada oriental del Mar del Norte, Alemania ocupó sin resistencia la pequeña Dinamarca y Noruega, tras derrotar a las fuerzas expedicionarias británicas allí enviadas. En Oslo se estableció un gobierno dirigido por el fascista noruego Quisling, quien pronto se convirtió en el prototipo de colaboracionista. En junio de 1940, ambos países quedaron plenamente bajo control alemán.

La “drôle de guerre” o “phoney war”

¿Qué ocurría mientras tanto en el frente occidental? ¿A qué se refieren los franceses cuando hablan de “guerra de broma” o los ingleses cuando se refieren a la “guerra de mentira”? Pese a haberse declarado la guerra entre Alemania y Francia y el Reino Unido a principios de septiembre de 1939, los frentes permanecieron casi inactivos durante varios meses.

La derrota de Francia

El 10 de mayo de 1940 empezó lo que los analistas militares han denominado “guerra relámpago”. Las divisiones acorazadas alemanas apoyadas por la aviación se lanzaron a la conquista de Holanda y Bélgica, que capitularon a los pocos días.

La “batalla de Francia” iniciada el 5 de mayo supuso la fulgurante victoria de las tropas alemanas. El mundo asistió estupefacto al rápido derrumbe del ejército francés. el 22 de junio se firmó el armisticio en Compiègne. Hitler asistió personalmente a una ceremonia que tuvo lugar en el vagón donde se firmó el armisticio en noviembre de 1918. El Führer culminaba su venganza por la derrota alemana en la Gran Guerra.

Francia quedó dividida en dos por una línea que unía Ginebra en Suiza con la frontera franco-española de Hendaya. La zona al norte y al oeste de este línea quedó bajo la ocupación militar francesa. Al sur se estableció un gobierno colaboracionista presidido por el general Pétain. La Francia de Vichy, así llamada por que el gobierno se asentó en esa pequeña ciudad del centro del país, rompió relaciones con Gran Bretaña, desarmó su ejército e inició una política pro-nazi y totalitaria.

Sin embargo, no todos los franceses aceptaron la derrota. El general De Gaulle desde Londres organizó el movimiento de la Francia Libre que desde las colonias francesas y en el interior mediante la guerra de guerrillas protagonizada por el “maquis” plantó cara a la potencia ocupante.

Italia entra en guerra

Tras múltiples dudas y pese a carecer de un ejército conveniente preparado, Mussolini entró en guerra el 10 de junio de 1940. Italia esperó a que Alemania hubiera derrotado prácticamente a Francia para entrar en el conflicto.

La Batalla de Inglaterra

Tras la derrota de Francia, el Reino Unido era la única potencia que aún plantaba cara a Alemania. La superioridad naval británica impedía a Hitler un ataque directo a la isla por lo que la aviación alemana, la “Luftwaffe”, inició un plan de bombardeo sistemático de las instalaciones industriales y las ciudades del sur y el centro de Inglaterra. Las autoridades germanas confiaban en llevar por este medio a Inglaterra a la capitulación o, al menos, a acomodarse a la nueva Europa dirigida desde Berlín.

Sin embargo, el nuevo gobierno británico, presidido por Winston Churchill desde mayo de 1940, supo hacer frente al ataque, y la aviación británica, la “Royal Air Force” se impuso poco a poco en los cielos europeos. La resistencia británica hizo que Hitler volviera sus ojos hacia el sur de Europa.

La España de Franco y la guerra mundial

Hitler, reforzado por la firma el 27 septiembre de 1940 del Pacto Tripartito con Italia y Japón, se entrevistó el 23 de octubre con Franco. La entrevista de Hendaya entre ambos dictadores concluyó en un fracaso. Franco, pese a sus simpatías por el Eje y desoyendo los consejos de su ministro de asuntos exteriores y cuñado, Serrano Súñer, finalmente no involucró a España en la guerra mundial.

Las iniciativas militares de Mussolini llevaron muy pronto la guerra a dos nuevos escenarios.

La guerra en el Norte de África

En septiembre de 1940, los ejércitos italianos desde su colonia de Libia atacaron al Egipto británico. La contraofensiva inglesa lleva a la conquista de Bengasi y Tobruk por parte de los ingleses.

La impotencia italiana llevó a Alemania a enviar un ejército expedicionario, el “Afrika Korps”, dirigido por el general Rommel. Las tropas germano-italianas consiguieron frenar el avance británico en 1941.

La guerra en los Balcanes

Italia inicia desde Albania un ataque sobre Grecia en octubre de 1940. El fracaso de las tropas fascistas es completo. Las tropas griegas hacen retroceder al ejército italiano y conquistan parte de Albania. Mientras tanto, para apoyar al gobierno de Atenas, tropas británicas desembarcan en Grecia.

De nuevo los reveses de las tropas italianas provocaron la intervención alemana. La presión alemana lleva a que Hungría, Rumanía, Eslovaquia y Bulgaria se adhieran al Pacto Tripartito. Un golpe de estado anti-alemán en Belgrado precipitó el ataque germano sobre Yugoslavia en abril de 1941. El avance germano-italiano fue enormemente rápido: en junio de 1941 las tropas del Eje controlaban Yugoslavia, Grecia, incluyendo la isla de Creta.

Hitler dominaba en aquel momento gran parte de Europa. Era el momento de aplicar las ideas que ya había proclamado en su libro “Mein Kampf”: era el momento de conseguir el “espacio vital” que el pueblo alemán necesitaba. Ese espacio estaba en este, en los enorme territorios de la Unión Soviética.

  • El diseño del nuevo orden mundial Los tratados de paz

tratados

La URSS, el país que más sufrió en la guerra,
fue la que
más beneficios territoriales obtuvo tras la guerra

El complejo proceso que llevó a los tratados de paz

La negativa experiencia de los tratados de paz firmados tras la primera guerra mundial y la evidencia de la victoria aliada al menos desde 1943 provocaron que los vencedores empezaran muy pronto a preocuparse por construir un marco jurídico en el que se diseñase el mundo de posguerra. Estos fueron los principales documentos y compromisos adoptados por los Aliados:

  1. La Carta del Atlántico firmada el 14 de agosto de 1941 por Churchill y Roosevelt. Este documento fue incluido en la Declaración de las Naciones Unidas aprobada el 1 de enero de 1942.
  2. Las decisiones tomadas por los Tres Grandes recogidas en las actas de las diversas conferencias que se celebraron a lo largo de la guerra: Moscú (octubre de 1943), El Cairo (noviembre de 1943), Teherán (diciembre de 1943), Yalta (febrero de 1945) , y,  finalmente, Potsdam (julio-agosto de 1945).
  3. La Carta de la Organización de las Naciones Unidas, cuyo primer borrador fue diseñado en la Conferencia de Dumbarton Oaks y finalmente aprobada en la Conferencia de San Francisco en junio de 1945.
  4. Las Actas de Capitulación incondicional firmadas por Alemania el 7 y 8 de mayo de 1945 y por Japón el 2 de septiembre de ese mismo año.

Este conjunto de acuerdos crearon dos instituciones que debía ser las encargadas inmediatas de la construcción de la paz:

  1. Lo que se vino a denominar el Directorio de los Tres Grandes. Nacido en la Conferencia de Moscú en octubre de 1943en la que Estados Unidos, Gran Bretaña y la URSS se comprometieron por medio de sus ministros de asuntos exteriores a mantener la unidad de acción “para mantener la paz y la seguridad internacional” por medio del denominado Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores con sede en Londres. Este compromiso de actuar juntos se reafirmó en las conferencias de Yalta y Potsdam. En la primera de ellas se acordó que los “Ministros de Asuntos Exteriores se reunirán en el futuro tan a menudo como sea necesario y, en cualquier caso, cada tres o cuatro meses.”
  2. La Organización de las Naciones Unidas, nacida en Conferencia de San Francisco en junio de 1945.

Este fue el aparato jurídico elaborado por los vencedores para construir la paz. Sin embargo, todo lo que había sido minuciosamente preparado por las diplomacias de los Aliados se derrumbó estrepitosamente al romperse la unidad de los vencedores tras el fin del conflicto y desencadenarse el conflicto de intereses. Finalmente la organización de la paz se convirtió en un proceso anárquico marcado por el inicio de la guerra fría.

Vencedores y vencidos, ocupantes y ocupados

El complejo desarrollo de la segunda guerra mundial hace que debamos detenernos en detallar algo que en principio debía de ser obvio: quiénes fueron los vencidos y quiénes los vencedores.

En Europa los vencidos fueron Alemania, Italia, Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria. Alemania fue ocupada por las tres potencias vencedoras, Gran Bretaña, EE.UU. y la URSS, a las que se unió Francia; Rumania, Hungría y Bulgaria fueron ocupadas por la URSS e Italia por EE.UU. y el Reino Unido. Finlandia tras firmar el armisticio con la URSS en 1944 no fue ocupada militarmente.

En Asia los vencidos fueron Japón y Tailandia (Siam). Japón fue ocupado por los norteamericanos, Tailandia por los británicos y Corea, antiguo territorio dominado por Japón, fue dividida en dos zonas de ocupación: los soviéticos al norte y los estadounidenses al sur.

Respecto a las antiguas colonias europeas en Asia liberadas del dominio japonés se dieron múltiples situaciones: la URSS ocupó Manchuria, además del norte de Corea, e la antigua Indochina francesa quedó ocupada la norte del paralelo 16º por China y al sur por los británicos. La guerra civil china y el ulterior triunfo comunista en 1948 vino a complicar aún más la situación. De cualquier manera, los antiguos colonialistas franceses y holandeses tuvieron grandes dificultades para recuperar el control de sus antiguos territorios de Indochina e Indonesia respectivamente.

Un caso particular fue el de Austria. En Potsdam, se acordó que, pese a ser reconocida como víctima del nazismo y reconocida su independencia, el país debía ser ocupado por los aliados bajo una Comisión aliada. Pese a las elecciones que tuvieron lugar en noviembre de 1945, el país continuó dividido en zonas de ocupación y la Comisión aliada siguió al cargo de diversos funciones, esencialmente la de la desnazificación, hasta la firma definitiva de un tratado.

Los Tratados de Paz

En aplicación de los acuerdos alcanzados en Potsdam, los cinco ministros de asuntos exteriores de Gran Bretaña, EE.UU., la URSS, Francia y China se constituyeron en Consejo Permanente y se reunieron en Londres en septiembre de 1945 a fin de redactar los tratados de paz con los vencidos. La reunión fue fracaso lo que llevó a una reunión en diciembre en Moscú de los ministros de EE.UU, Byrnes, URSS, Molotov, y Gran Bretaña, Bevin.  Allí se acordaron los procedimientos para redactar los tratados de paz.

En 1946 se reunió en París una conferencia de los ministros de asuntos exteriores de Gran Bretaña, URSS, EE.UU. y Francia y posteriormente de julio a octubre de ese mismo año se encontraron en lo que se denominó Conferencia de Paz los representantes de los veintiún estados miembros de las Naciones Unidas que habían luchado realmente en la guerra contra el Eje: Gran Bretaña, URSS, EE.UU., Francia, China, Bélgica, Grecia, Noruega, Países Bajos, Polonia, Checoslovaquia, Polonia, Yugoslavia, Australia, Canadá, India, Nueva Zelanda, Unión Sudafricana, Brasil, Chile, Etiopía y la Rusia Blanca y Ucrania, repúblicas soviéticas que se vieron reconocidas individualmente.

El proceso culminó en Europa con la firma de los Tratados de París el 10 de febrero de 1947 entre los vencedores y los países satélites de la Alemania nazi (Italia, Rumania, Hungría, Bulgaria y Finlandia).

En el caso de la firma del tratado de paz con Japón, la revolución china y el  triunfo de Mao Zedong complicaron el proceso que finalmente culminó con la firma del Tratado de San Francisco en 1951 con Japón. Este tratado fue firmado por cuarenta y nueve países, entre los que no se hallaban presente la URSS, India y China y redujo a Japón a sus fronteras de 1854. La denominada declaración de Moscú de 1956 firmada por los primeros ministros Hatoyama y Bulganin puso fin al estado de sitio entre la URSS y Japón.

En 1955 se firmó el Tratado de Viena que acabó con la ocupación de Austria, país que recuperó su independencia por primera vez desde el Anschluss de 1938.

Tras la capitulación sin condiciones del 7 y 8 de mayo y la ocupación de su territorio Alemania sufrió duramente las consecuencias de la guerra de destrucción iniciada por Hitler: fuertes pérdidas territoriales, pago de indemnizaciones… Sin embargo, como veremos más adelante, el estallido de la guerra fría llevó a unos resultados no previstos por los Aliados vencedores. La partición del país en dos estados, la RFA y la RDA, enfrentados y alineados con las dos superpotencias enfrentadas tras la segunda guerra mundial impidió la firma de un tratado de paz entre los vencedores y Alemania. Habrá que esperar a la firma ¡el 12 de septiembre de 1990! del llamado Tratado 4+2entre las cuatro potencias vencedoras (URSS, EE.UU., Gran Bretaña y Francia) y la República Federal y la República Democrática de Alemania. El tratado que otorgó la plena independencia a una Alemania reunificado fue firmado 45 años después de la derrota.

Los cambios territoriales

El principio general que rigió todos los acuerdos y tratados fue el retorno a las fronteras europeas de 1937 con tres excepciones principales: la reducción del territorio de Alemania, el engrandecimiento del territorio soviético y el “desplazamiento” del territorio polaco en torno a 225 kilómetros hacia el oeste. Estas tres excepciones estaban evidentemente relacionadas.

Estos fueron los principales cambios territoriales en Europa:

La Unión Soviética obtuvo:

  1. De Finlandia: gran parte de Carelia con la ciudad de Vyborg y el puerto de Petsamo en el norte lo que hizo que tuviera frontera con Noruega.
  2. Los tres estados bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, que habían sido independientes de 1918 a 1940.
  3. De Alemania: la parte norte de la Prusia Oriental con la ciudad de Könisgsberg (actual Kaliningrado).
  4. De Polonia: las regiones al este de la línea Curzon
  5. De Checoslovaquia: la Rutenia subcarpática
  6. De Rumania: la Besarabia (denominada Moldavia en adelante) y la Bukovina del Norte.

Polonia en contraprestación de sus pérdidas orientales obtuvo: la parte sur de Prusia Oriental y las regiones de Pomerania y Silesia hasta la línea Oder-Neisse. Aunque Polonia perdió algo de territorio consiguió adquirir zonas más ricas y una gran salida al Báltico con los antiguos puertos alemanes de Danzig (rebautizado Gdansk) y Stettin (Szczecin).

Alemania perdió de nuevo Alsacia-Lorena en el occidente, reanexionadas por Hitler en 1940, y, sobre todo, importantes territorios en el oriente en beneficio de Polonia. Quedó reducida a 356.272 kilómetros cuadrados, en contraste con los 472.034 de 1919 y 540.521 de 1914.

Italia, aunque limitó sus pérdidas al firmar el armisticio con los Aliados en 1943, cedió algunos pequeños territorios:

  1. La península de Istria con Fiume (Rijeka) pasó a Yugoslavia, aunque consiguió mantener Trieste.
  2. La isla de Rodas y el archipiélago del Dodecaneso fueron entregados a Grecia.
  3. Albania recuperó su independencia e Italia perdió sus colonias (Etiopía, Somalia, Eritrea y Libia)

Aunque los cambios territoriales fueron menores que tras la primera guerra mundial, fueron acompañados de enormes desplazamientos de población que añadieron más dolor a un continente devastado por la guerra:

  1. Entre 11 y 12 millones de alemanes fueron expulsados de las zonas anexionadas por la URSS y Polonia, así como de los Sudetes en Checoslovaquia y de las comunidades germanas de los Balcanes.
  2. 2 millones de polacos fueron las zonas orientales cedidas a la URSS fueron realojados en la “nueva Polonia occidental”.
  3. Entre 400.000 y 500.000 finlandeses fueron expulsados de los territorios anexionados por la URSS.
  4. Una parte de la población húngara de Eslovaquia fue expulsada.

Los cambios en el Extremo Oriente se concretaron en la desaparición del Imperio Japonés:

  1. La URSS se anexionó la isla de Sajalín y las islas Kuriles.
  2. Japón debió abandonar sus conquistas en China, Corea y la isla de Formosa (Taiwan). Además 7 millones de japoneses dispersos por el antiguo Imperio debieron retornar al archipiélago nipón.
  • La Organización de las Naciones Unidas (ONU)

El origen de la O.N.U.

La idea de restablecer un sistema de seguridad colectiva más eficaz que el de la fracasada Sociedad de Naciones nació durante la guerra. En concreto, la Carta del Atlántico, aprobada durante el encuentro que mantuvieron Churchill y Roosevelt en agosto de 1941, preveía “la institución de un sistema de seguridad general establecido sobre bases más amplias”.

¿Por qué no limitarse simplemente a mantener la Sociedad de Naciones? Las razones fueron varias: el fracaso de la institución con sede en Ginebra había sido tan patente que su mera reconstitución tuviera un efecto desastroso en el terreno de la confianza internacional, por otro lado, la URSS, que había sido expulsada en 1939 tras su agresión a Finlandia, se oponía enérgicamente a su reconstrucción. Era evidente que se hacía necesario crear una institución completamente nueva.

Los pasos posteriores se dieron en la Declaración de las Naciones Unidas aprobada en Washington el 1 de enero de 1942, en la que los participantes, siguiendo un proyecto elaborado por la Secretaría de Estado norteamericana,  se comprometían a elaborar un sistema de paz y de seguridad para la posguerra, en el viaje de Cordell Hull a Moscú en 1943 en el que obtuvo el apoyo soviético a esa idea y en la Conferencia de Teherán, donde se reafirmó la idea crear una organización internacional.

En la Conferencia de Dumbarton Oaks en otoño de 1944, representantes de EE.UU., la URSS, Gran Bretaña y China aprobaron un borrador de proyecto para esta nueva institución internacional. Las grandes naciones, las que “habían vertido su sangre en beneficio del resto del mundo” según se afirmó en sus resoluciones, se reservaban el derecho de poner las bases de la nueva organización. En Dumbarton Oaks se acordó que los cuatro participantes en la Conferencia más Francia serían los miembros permanentes del futuro Consejo de Seguridad.

En la Conferencia de Yalta se solventaron algunos de los puntos de fricción entre las potencias:

  1. Se acordó que Ucrania y Bielorrusia, además de la URSS, fueran consideradas miembros de pleno derecho de la organización.
  2. Se resolvió que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EEUU, Reino Unido, la URSS, Francia y China) tuvieran siempre derecho de veto en todo tipo de resoluciones, exceptuando las de procedimiento.

Los “Tres Grandes” en Yalta acordaron que “una conferencia de las Naciones Unidas fuera convocado en San Francisco, en los Estados Unidos, el 25 de abril de 1945, para preparar la Carta de esta organización”.

La Carta de las Naciones Unidas

La Conferencia de San Francisco (25 de abril-26 de junio de 1945) aprobó la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, que fue firmada por cincuenta y un estados.

La Carta enunciaba los objetivos y principios en los que se basaba de la ONU.

Los propósitos eran cuatro:

  1. mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales;
  2. fomentar entre las naciones relaciones de amistad;
  3. realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural y humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales
  4. servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos propósitos comunes.

Los Principios afirmaban lo siguiente:

  1. la organización se basaba en la igualdad soberana de todos sus miembros
  2. todos los estados miembros cumplirían las obligaciones contraídas de conformidad con la Carta
  3. los miembros arreglarían sus controversias internacionales por medios pacíficos y sin poner en peligro la paz, la seguridad o la justicia
  4. los estados miembros se abstendrían en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra otros Estados
  5. los miembros prestarían a las Naciones Unidas toda la clase de ayuda en cualquier acción que ejerzan de conformidad con la Carta, y no ayudarían a Estado ninguno contra el cual la Organización estuviere ejerciendo acción preventiva o coercitiva
  6. ninguna disposición de la Carta autorizaría a la ONU a intervenir en los asuntos que son jurisdicción interna de los Estados
  7. las Naciones Unidas harían que los Estados que no son miembros de la Organización, se conducirían de acuerdo con estos principios en la medida que fuera necesaria para mantener la paz y la seguridad internacionales.

La Carta recogía también la estructura interna de la ONU que se basaba en  los siguientes órganos:

El Consejo de Seguridad es el órgano principal y de mayor poder decisorio de la ONU, y su papel fundamental se centra en solucionar todas las cuestiones relativas al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales. Inicialmente estuvo integrado por once miembros, 5 permanentes y 6 no permanentes, pero a partir de 1966 se elevó a quince al incrementarse el número de estos últimos.

El Consejo de Seguridad adopta resoluciones obligatorias para los Estados miembros. En todos los asuntos importantes, no de procedimiento, sus resoluciones se aprueban con el voto afirmativo de siete miembros, comprendiendo los votos coincidentes de los permanentes. La Carta introducía, así, una importante innovación frente a la Sociedad de Naciones, al permitir que el Consejo de Seguridad adoptara decisiones obligatorias por mayoría cualificada, siempre y cuando, condición indispensable, los miembros permanentes estuvieran en esa mayoría. Era la regla de la unanimidad de las grandes potencias que se traducía, de hecho, en su derecho de veto y en el instrumento de su poder. Finalmente, el Consejo de Seguridad en sus labores para el mantenimiento de la paz tiene capacidad para organizar un ejército a partir de los efectivos proporcionados por los miembros de la organización, así como imponer sanciones económicas a Estados agresores o que violan las normas internacionales. Las fuerzas de Naciones Unidas, los conocidos como “cascos azules” han realizado numerosas intervenciones para frenar conflictos armados, especialmente en Palestina, Congo, Chipre, Líbano, Cachemira… Estos ejércitos son también empleados para proteger al personal de las agencias de la ONU en misiones de ayuda humanitaria.

La Asamblea General es el principal órgano de debate y está integrado por delegados de todos los Estados miembros, cada uno de ellos tiene derecho a voto. La Asamble tiene amplias competencias: elección de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, admisión de nuevos miembros, nombramiento del secretario general a propuesta del Consejo de Seguridad… Sin embargo, las decisiones de la Asamblea General solo tienen el carácter de recomendaciones. Estas resoluciones deben ser adoptadas por el voto de la mayoría de los dos tercios de los miembros presentes y votantes.

La Secretaria, órgano administrativo de las Naciones Unidas, presta sus servicios a los otros órganos, administrando los programas y políticas por ellos elaborados. Al frente de la Secretaría, figura el secretario general que juega una labor de coordinación en toda la organización y puede llegar a tener un papel político importante. El noruego Trygve Lie fue el primero en acceder al puesto (1946-1953), sustituido por el sueco Dag Hammarskj5ld (1953-1961) quien tras morir en un accidente de avión en el Congo mientras encabezaba una intervención de Naciones Unidas fue reemplazado por el birmano U Thant (1961-1971). El austriaco Kurt Waldheim, convertido en secretario general entre 1971 y 1981, tuvo su continuador en el peruano Pérez de Cuéllar (1981-1991), a su vez sustituido por el egipcio Butros Gali (1991-1997). El actual secretario general es Kofi Anan, elegido en 1997 y reelegido en el 2001.

Otros órganos de la ONU con competencias definidas eran el Consejo Económico y Social (coordinador de toda la labor económica y social de la organización), el Consejo de Administración Fiduciaria (supervisa la administración de los territorios bajo la administración fiduciaria) y la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya (órgano judicial de la ONU a la que pueden recurrir todos los Estados miembros e incluso los que no lo son).

Por último, a las Naciones Unidas se añadirían los llamados organismos especializados por ella coordinados que abarcaban desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo (BIRD), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la FAO, organización dedicada a la alimentación y la agricultura.

A pesar de todas las expectativas e ilusiones creadas, la ruptura entre los Aliados con el estallido de la guerra fría paralizará el funcionamiento de la ONU, especialmente mediante el uso del derecho de veto de las grandes potencias enfrentadas.

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