2- S. XIX Liberalismo y Nacionalismo

  • LIBERALISMO Y NACIONALISMO. DOS IDEOLOGÍAS UNIDAS

La Restauración del absolutismo en Europa había supuesto la persecución de las ideas liberales difundidas por la Ilustración y puestas en práctica por Revolución Francesa y Napoleón.

A pesar de esta represión, el liberalismo, alentado por la burguesía fue en auge. Las ideas de soberanía nacional, de división de poderes, de defensa de los derechos individuales y de libertad económica, estaban ya firmemente asentadas en importantes capas de la sociedad europea, y no dejaron de desarrollarse hasta resquebrajar definitivamente los principios del Antiguo Régimen impuestos por la Restauración.

Al lado del Liberalismo, surge una fuerza que le acompañará: el Nacionalismo. Ambas ideologías, junto al Romanticismo, que indagaba en las raíces de los pueblos y su historia, así como la supremacía del sentimiento sobre la razón, irán frecuentemente unidas. Tal suceso en las distintas oleadas revolucionarias de la primera mitad del siglo XIX (1820, 1830 y 1848) o, ya durante la segunda, en el proceso de unificación italiano.

LAS IDEOLOGÍAS LIBERALES

El término liberalismo tiene un amplio significado, aplicable a diversos campos como el político, el económico, el social o el filosófico.

Podría definirse como una corriente que exalta y defiende los valores del individuo y sus derechos frente a la injerencia del Estado y los poderes públicos en todos los aspectos de la vida.

El liberalismo hunde sus raíces en la Inglaterra del siglo XVII (Revolución de 1688) y tiene como precedente las ideas del pensador John Locke, quien criticó en sus escritos el absolutismo monárquico y abogó por la soberanía del pueblo.

La Ilustración difundió las ideas liberales que más tarde sirvieron de base ideológica a las revoluciones de Estados Unidos y Francia. Esas ideas jugaron un papel decisivo en las oleadas revolucionarias de la primera mitad del siglo XIX, la de 1820, 1830 y 1848.

LAS IDEOLOGÍAS NACIONALISTAS

El nacionalismo es la ideología que tiene como objetivo la creación de una comunidad diferenciada, asentada sobre un territorio propio y con derecho a formar un Estado.

A lo largo del siglo XIX, esta constituyó una corriente que impulsó la creación de nuevos estados nacionales, al tiempo que reforzaba los lazos entre los ciudadanos de los ya existentes.

Nacionalismo y liberalismo jugaron un importante papel a lo largo del siglo XIX, especialmente durante la primera mitad. Según los liberales, la soberanía residía en la nación, por ello era necesaria la existencia de una comunidad cohesionada y libre, con unos rasgos comunes (lengua, cultura, historia) que pudiese expresarse a través de un Estado nacional. Un claro ejemplo de este maridaje lo constituye el nacionalismo italiano.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, esta ideología se adentra en una fase de carácter conservador, que pervivirá durante el siglo XX.

  • LAS REVOLUCIONES LIBERALES

El orden impuesto por la Restauración tuvo una escasa duración. Los sentimientos nacionalistas y la ideología liberal afloraron en numerosos países e hicieron frente a la represión de las ideas surgidas de la Revolución Francesa.

Durante la primera mitad del siglo XIX, se produjeron varios ciclos revolucionarios: 1820, 1830 y 1848. Cada uno de ellos tuvo sus propias características, pero en todos ellos fue la burguesía la principal clase social implicada. En la de 1848, intervino además una nueva: el proletariado.

Aunque las revoluciones afectaron especialmente a Europa, también hubo otras áreas implicadas. Así por ejemplo, en 1824 culmina la independencia de las colonias españolas de América.

El resultado de estos conflictos fue desigual, pues mientras en el caso de Grecia la revolución logró triunfar, en otros lugares (España, Italia, Polonia, etc.), no lograron su objetivo.

  • LA OLEADA REVOLUCIONARIA DE 1830

Afectó a varias partes de Europa, pero tuvo su origen en Francia y tuvo mayor relevancia que su predecesora de 1820. Al igual que en la de 1789 confluyeron varias causas. Entre ellas, económicas: una grave crisis agrícola, que provocó una fuerte elevación de los precios, así como la crisis de la industria.

En ella se mezclaron reivindicaciones de carácter liberal y de carácter nacionalista. Las asociaciones secretas (masones, carbonarios) jugaron un importante papel en las insurrecciones contra el poder constituido.

En Francia la sublevación estalló ante el gobierno absolutista de Carlos X, quien aprobó una serie de ordenanzas que coartaban seriamente diversos derechos (libertad de prensa, voto, etc.). Tras las llamadas “Tres jornadas gloriosas” el rey fue obligado a abdicar y fue sustituido por Luis Felipe de Orleans, quien estableció un régimen liberal de signo moderado, con sufragio censitario.

La Revolución se extendió por otras áreas. En Bélgica tuvo éxito, logrando independizarse de Holanda. Pero fracasó en Polonia, que trató de independizarse de Rusia, así como en Italia.

  • LA OLEADA REVOLUCIONARIA DE 1848

Al igual que la de 1830, la oleada revolucionaria de 1848 se originó en Francia, luego se extendería a otros países. Sus repercusiones tuvieron gran importancia, no sólo política, también social. Fue denominada “La primavera de los pueblos”.

Sus causas fueron fundamentalmente económicas y políticas. En 1847 estalla una crisis agrícola como consecuencia de una serie de malas cosechas consecutivas. Los precios de los alimentos básicos suben y afectan a las clases populares. La industria se vio igualmente afectada, llevando al paro a muchos obreros. La monarquía de Luis Felipe de Orleans, se había centrado en favorecer a la alta burguesía. La pequeña burguesía y el proletariado urbano se aliaron en demanda del sufrago universal.

El rey hubo de abdicar y los revolucionarios proclamaron la II República, bajo la presidencia de Luis Napoleón Bonaparte. Se estableció el sufragio universal masculino.

Las revueltas se extendieron por Austria, Prusia y otros estados. Aunque fracasaron, las revoluciones de 1848 tuvieron una gran influencia en el liberalismo y en la aparición del movimiento obrero.

  • LAS UNIFICACIONES NACIONALES

En la actualidad Italia y Alemania, miembros de la Unión Europea ostentan un gran peso económico y político. Pero hasta el último tercio del siglo XIX, ambos estados no existían como tales. Su fragmentación les restaba importancia en el mundo.

Lo que sería Italia, estaba formada por diversos territorios, algunos de ellos, dependían de potencias extranjeras (Austria). Así Milán y Venecia pertenecían al Imperio Austríaco. Los ducados de Módena Parma y Toscana eran gobernados por príncipes austríacos y el reino de las Dos Sicilias lo era por reyes de la dinastía borbónica. Sólo el Reino del Piamonte-Cerdeña (que llevaría el peso de la unificación) y los Estados Pontificios eran soberanos.

En el caso de Alemania, desde el Congreso de Viena, estaba formada fundamentalmente por la Confederación Germánica integrada por 39 estados, entre los cuales destacaban en importancia Prusia y Austria, ambas rivales. Finalmente, ésta última sería apartada de la unificación por Prusia, que se erigió en la líder del proceso.

Ambas unificaciones siguieron caminos diferentes, siendo más progresista la italiana y más conservadora la alemana.

LA UNIFICACIÓN ITALIANA

El origen del proceso de unificación tuvo lugar en los territorios del norte, en torno al reino de Piamonte-Cerdeña, estado que se había industrializado tempranamente, con una burguesía liberal influyente, cuyo monarca constitucional era Victor Manuel II.

Durante la primera mitad del siglo XIX, los territorios dependientes de Austria (Lombardía-Véneto) habían protagonizado rebeliones contra su dominadora, en el seno de un movimiento de carácter liberal denominado “Risorgimento”, del que formaron parte figuras como el escritor Leopardi, Mazzini o el músico G. Verdi. También destacó la acción de sociedades secretas como la de los Carbonarios. Pretendían la creación de un estado italiano unificado, libre de injerencias extranjeras y de carácter liberal.

Protagonistas esenciales en la búsqueda de la unificación fueron el conde de Cavour, primer ministro de Piamonte-Cerdeña y el aventurero Giuseppe Garibaldi. También intervino el emperador de Francia Napoleón III.

La unificación tuvo varias fases, la principal entre 1859 y 1870, año en que la ciudad de Roma fue convertida en capital de Italia.

LA UNIFICACIÓN ALEMANA

El motor de la unificación correspondió a Prusia. Era el estado más potente económica y militarmente de Alemania. Lideraba, junto a Austria, la Confederación Germánica, constituida por 39 estados.
En 1834 Prusia creó el Zollverein, una unión aduanera, importante paso hacia la unificación, en la que participaron numerosos estados integrantes de la Confederación. No así Austria, que quedó excluida.

El principal artífice de la unificación alemana fue el canciller de Prusia Bismarck. Alternó para ello la diplomacia y la guerra. Aliado a Austria arrebató a Dinamarca diversos territorios (Schleswig, Holstein y Lauenburg). En 1866 venció a Austria, creando la Confederación Alemana del Norte que excluía a su rival. Finalmente, en 1870, venció a Francia (Napoleón III), consiguiendo los territorios de Alsacia y Lorena. Este conflicto estimuló el nacionalismo alemán.

La unificación alemana fue de signo conservador (autoritaria), apoyada por la alta burguesía industrial y la nobleza terrateniente, influidas por la corriente romántica. El nuevo Estado quedaba constituido en una monarquía federal (II Reich) representada por Guillermo I, bajo la supremacía de Prusia.

  • GUERRAS Y REVOLUCIONES
  1. Guerras Napoleónicas (1792-1815)
  2. Guerras de Independencia Hispanoamericana (1808-1825)
  3. Revolución liberal de Oporto
  4. Independencia de México (1810-1821)
  5. Independencia de Chile (1810-1818)
  6. Guerra de independencia de Grecia (1821-1831)
  7. Revolución de 1830
  8. Independencia de Colombia (1810-1819)
  9. Guerra Grande (1838-1851)
  10. Guerras del opio (1839-1842), (1856-1860)
  11. Intervención Norteamericana en México (1846-1848)
  12. Primera guerra de la independencia italiana (1848)
  13. Revolución húngara de 1848
  14. Revoluciones de 1848
  15. Guerra de Crimea (1854-1856)
  16. Guerra Civil Peruana (1856-1858)
  17. Segunda guerra de la independencia italiana (1859-61)
  18. Guerra de Secesión (1861-1865)
  19. Guerra franco-mexicana (1862-1867)
  20. Guerra de los Ducados (1864)
  21. Guerra de la Triple Alianza (1865-1870)
  22. Tercera guerra de la independencia italiana (1866)
  23. Guerra de las Siete Semanas (1866)
  24. Revolución de 1868
  25. Guerra franco-prusiana (1870)
  26. Comuna de París (1871)
  27. Guerra del Pacífico (1879–1884)
  28. Guerra Civil de 1891 (1891)
  29. Guerra hispano-estadounidense (1898)
  30. Disolución del Shogunato Tokugawa
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